Sound sensitivity in children || Sensibilidad al ruido en los niños.

Sound sensitivity refers to a decrease in sound tolerance to normal environmental sounds (e.g., vacuuming, blending, coffee machine, hand dryers). While sound sensitivity in adults, also known as hyperacusis, is rare, you may need to see a health professional for treatment. It is not uncommon for young children to react to loud noises (e.g., crying, covering their ears) as they are getting used to all the sensory inputs.

Sound sensitivity and disorders

Some parents might worry that if their child has a sound sensitivity, it might be a sign of a disorder. While sound sensitivity and other sensory problems are often observed in children with autism spectrum disorder, sensory problems are not the only trait associated with autism spectrum disorder; if that is the only thing your child is experiencing, they will not receive a diagnosis of autism spectrum disorder. In some children, sound sensitivity might be a sign of sensory processing disorder, but this is only likely in extreme cases (e.g., your child covers their ears when the toilet flushes and looks like they’re in pain). If you are worried about your child, you should seek professional advice. In Australia, this would mean seeing your general practitioner for a referral to a specialist.

Helping a child with sound sensitivity

  • Do not overreact to their sound sensitivity. Children pick up on their parents’ anxiety, making them more anxious in similar future situations.
  • Do not stop exposing them to environments in which loud sounds might occur (e.g., shopping centres).
  • Explain where the sound is coming from (e.g., that’s just the hand dryer, someone is drying their hands).
  • Teach them to cover their ears when there is a loud noise they don’t like (e.g., hand dryers in public bathrooms, vacuum cleaners).
  • Gradually expose them to sounds (e.g., listening to a hand dryer on your phone/television at low volume and then gradually increasing the volume). This can be tricky to do alone as a parent, and it might be worth seeing a professional, such as an occupational therapist, for help.
  • Remember to praise your child for going into places with loud sounds (e.g., I know you don’t like the sound of the hand dryer in the public toilet, and you’ve been so brave coming in with me).

Español

La sensibilidad al ruido se refiere a una disminución en la tolerancia a los sonidos de ambientales normales (por ejemplo, aspirar, licuar, cafetera, secadores de manos). Si bien la sensibilidad al ruido en adultos, también conocida como hiperacusia, es rara, es posible que debas consultar a un profesional de la salud para recibir tratamiento. No es raro que los niños pequeños reaccionen a los ruidos fuertes (p. ej., llorar, taparse los oídos) a medida que se acostumbran a todas las entradas sensoriales.

Sensibilidad al ruido y trastornos

Algunos padres pueden preocuparse de que, si su hijo tiene sensibilidad al sonido, podría ser un signo de un trastorno. Si bien la sensibilidad al sonido y otros problemas sensoriales a menudo se observan en niños con trastorno del espectro autista, los problemas sensoriales no son el único rasgo asociado con el autismo; si eso es lo único que experimenta tu hijo, no será diagnosticado con trastorno del espectro autista. En algunos niños, la sensibilidad al sonido puede ser un signo de un trastorno del procesamiento sensorial, pero esto solo es probable en casos extremos (p. ej., tu hijo se tapa los oídos cuando se descarga el inodoro y parece que tiene dolor). Si estás preocupado por tu hijo, debes buscar asesoramiento profesional. En Australia, esto significaría ver a tu médico de cabecera para que lo remita a un especialista.

Cómo ayudar a un niño con sensibilidad al ruido

  • No reacciones de forma exagerada a tu sensibilidad al sonido. Los niños se dan cuenta de la ansiedad de sus padres, haciéndolos más ansiosos en situaciones futuras similares.
  • No dejes de exponerlos a entornos en los que se puedan producir ruidos fuertes (por ejemplo, centros comerciales).
  • Explica de dónde viene el sonido (por ejemplo, eso es solo el secador de manos, alguien se está secando las manos).
  • Enséñales a taparse los oídos cuando haya un ruido fuerte que a ellos no les gusta (por ejemplo, secadores de manos en baños públicos, aspiradoras).
  • Exponlos gradualmente a los sonidos (por ejemplo, escuchar un secador de manos en tu teléfono/televisión a bajo volumen y luego aumentar el volumen gradualmente). Esto puede ser complicado de hacer solo como padre, y podría valer la pena consultar a un profesional, como un terapeuta ocupacional, para obtener ayuda.
  • Recuerda elogiar a tu hijo por ir a lugares con sonidos fuertes (p. ej., sé que no te gusta el sonido del secador de manos en el baño público y has sido muy valiente al entrar conmigo).

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